Posteado por: rolandoaguillon | febrero 16, 2010

¿Cuál es el mejor momento para hacer deporte?


El mejor momento es en el que tu te sientas bien al momento de realizar el ejercicio

 

 

 

Nuestro reloj biológico controla también el rendimiento muscular, cardiovascular y la motivación a la hora de hacer ejercicio. Por eso hay veces que estando bien entrenado no funcionamos bien y al contrario, sientes que “te sacas todo el jugo” a pesar de no tener una condición física tan buena como otras veces has tenido.

Tu cuerpo no rinde igual a todas horas

Los ritmos de tu vida:

Tu cuerpo sigue una serie de ciclos diarios, lo que se llaman “ritmos circadianos” que se originan en el hipotálamo y regulan desde tu temperatura corporal, al metabolismo o el sueño. Se ajustan al ciclo de 24 horas de luz-oscuridad y se regulan o desrregulan cada día.

Cuestión de temperatura:

Parece que la influencia de los ritmos circadianos en la temperatura corporal es lo que más controla la calidad de tu entrenamiento. Cuando tu temperatura es mayor tus sesiones suelen ser más intensas y al contrario, con una temperatura corporal baja el rendimiento tiende a ser menor.

Tu cuerpo tiene su temperatura más baja de una a tres horas antes de despertarte por las mañanas, mientras que a última hora de la tarde tiende a llegar a su pico más alto.

Los estudios muestran que en la mayoría de personas el ejercicio hecho en este momento de la tarde son más efectivos, lográndose una potencia más elevada, menor sensación de fatiga y un tiempo de reacción más rápido. Además los músculos a estas horas son más flexibles al estar más calientes.

Si funciona, déjalo así:

Antes que nada no cambies tu rutina si ves que te funciona. Puede que entrenes nada más levantarte o de madrugada, si te encuentras bien sigue así.

Los que nada más levantarse hacen deporte puede que no tengan su cuerpo con la temperatura óptima, pero la estadística demuestra que son los que tienen más probabilidades de no abandonar esa costumbre. Si es tu caso haz un calentamiento progresivo y exhaustivo, con algunos estiramientos antes de empezar la parte central de la sesión.

Vé acostumbrándote:

Si entrenas todos los días por la mañana rendirás mejor en una competición en la que participes por la mañana. Tu cuerpo se sentirá alerta y dispuesto a rendir en ese momento en concreto, como respuesta adaptativa.

Encuentra tu “momento deporte”:

Trata de hacer tus entrenamientos en el periodo comprendido en las tres horas previas o las tres posteriores a tu momento de máxima temperatura corporal. Si eres más bien madrugador/a o si por el contrario tienes tendencias nocturnas notarás que tu temperatura más alta se acercará más a la mañana o más a la noche. Ajusta tu entrenamiento en consecuencia. 

Nuestro reloj biológico controla también el rendimiento muscular, cardiovascular y la motivación a la hora de hacer ejercicio. Por eso hay veces que estando bien entrenado no funcionamos bien y al contrario, sientes que “te sacas todo el jugo” a pesar de no tener una condición física tan buena como otras veces has tenido.

 

Tu cuerpo no rinde igual a todas horas

Los ritmos de tu vida:

Tu cuerpo sigue una serie de ciclos diarios, lo que se llaman “ritmos circadianos” que se originan en el hipotálamo y regulan desde tu temperatura corporal, al metabolismo o el sueño. Se ajustan al ciclo de 24 horas de luz-oscuridad y se regulan o desrregulan cada día.

 

Cuestión de temperatura:

Parece que la influencia de los ritmos circadianos en la temperatura corporal es lo que más controla la calidad de tu entrenamiento. Cuando tu temperatura es mayor tus sesiones suelen ser más intensas y al contrario, con una temperatura corporal baja el rendimiento tiende a ser menor.

Tu cuerpo tiene su temperatura más baja de una a tres horas antes de despertarte por las mañanas, mientras que a última hora de la tarde tiende a llegar a su pico más alto.

Los estudios muestran que en la mayoría de personas el ejercicio hecho en este momento de la tarde son más efectivos, lográndose una potencia más elevada, menor sensación de fatiga y un tiempo de reacción más rápido. Además los músculos a estas horas son más flexibles al estar más calientes.

 

Si funciona, déjalo así:

Antes que nada no cambies tu rutina si ves que te funciona. Puede que entrenes nada más levantarte o de madrugada, si te encuentras bien sigue así.

Los que nada más levantarse hacen deporte puede que no tengan su cuerpo con la temperatura óptima, pero la estadística demuestra que son los que tienen más probabilidades de no abandonar esa costumbre. Si es tu caso haz un calentamiento progresivo y exhaustivo, con algunos estiramientos antes de empezar la parte central de la sesión.

 

Vé acostumbrándote:

Si entrenas todos los días por la mañana rendirás mejor en una competición en la que participes por la mañana. Tu cuerpo se sentirá alerta y dispuesto a rendir en ese momento en concreto, como respuesta adaptativa.

 

Encuentra tu “momento deporte”:

Trata de hacer tus entrenamientos en el periodo comprendido en las tres horas previas o las tres posteriores a tu momento de máxima temperatura corporal. Si eres más bien madrugador/a o si por el contrario tienes tendencias nocturnas notarás que tu temperatura más alta se acercará más a la mañana o más a la noche. Ajusta tu entrenamiento en consecuencia.


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